10 sept. 2013

Ain't no hang-man gonna

Hacia tiempo que no entraba en una casa asi, pequeña, alta, abierta. Flores en el rellano, libros por todas partes. Madera. Un gato con los ojos muy verdes. Una mesa redonda en medio del minusculo comedor. La puertecita a una balcon o una terraza. El resto me lo puedo imaginar: un millon de especias, el te a media tarde, alguna que otra botella de vino de mas mientras el horno se agita. Seguro que tiene un pequeño altarcito de potingues en el baño y una cortina de colorines. O fue de colorines hace unos años y ahora es de un color cremoso, azul quizas, o gris. Me explica la liason. Me corrige una y otra vez. Durante un segundo consigue que distinga claramente las diferentes tonalidades de E que ella es tan facilmente capaz de moldear con los labios. Al salir es aun de dia. Brilla mucho el sol, de hecho, o puede que solo sea la novedad. Cruzo la plaza de francesc masia pensando en cuando esa plaza era el final de mi mundo. Despues venia el turoprak como un bosque oscuro y peligroso y ya no mas. La vida. Me acerco a l'illa, bajo a la fnac. Voy a comprarme un libro de ejercicios de gramatica francesa. Recibo la enesima foto de la hija de cristian, que apenas sabe abrir un ojo, y todo es de repente (otra vez) una gran pescadilla que se muerde la cola.

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